RECOGIDA

En el Socorro, como siempre, se acaba la historia. Un año más, el buen hacer de la Hermandad en cuanto a organización y ganas de darlo todo y la suerte que nunca es descartable y más en esta clase de acontecimientos en las que se mueve tanta cantidad de vehículos, semovientes y personas. Sin accidentes, sin altercados y sin nada digno de reseñar salvo el buen ambiente, la cordialidad, la alegría y la educación, que un año más deja el pabellón de Higuera y de los higuereños a gran altura, como es habitual y no podía ser de otra manera.

Ya está en la Plaza, frente a la ermita en la que San Isidro tiene su morada, el lanzador de cohetes con looping, tirabuzones, rizando el rizo… maestría que, por cierto, aún no tiene patentada; que sepamos. Todo se andará. Lo sigue una corte de ayudantes que se embelesan y se quedan ojipláticos ante las habilidades del lanzador de artilugios proyectables. Le podían conceder -mediante acuerdo del pleno municipal, como es preceptivo, normal y lógico- el título de cojetero honorífico o predilecto (que no significa otra cosa que preferido por amor especial) del pueblo; tal y como se nombran a otros/as hijos/as predilecto/as. Eso sí, sin cargo al erario público o sea, de bóbilis, bóbilis.

Llega el Madrileño, lo bajan de su carreta/trono para mantenerlo en los hombros de los fieles mientras dura el desfile de despedidas.

La primera canción en honor del Labrador. Sentida, bella y bien cantada.

D. Jesús Álvarez Martínez

Si tu abuela d-espacio tocar te viera

y tu abuelo, gran hombre, cantar te oyera,

uno y otro, orgullosos de ti estuvieran

y tu padre…, ¡tu primer fósforo¹ siempre fuera!²

y sus amigos, grandes y pequeños, interpretan varios cantes como vienen repitiendo años tras año con renovado éxito.

Una foto para la historia. ¿Se imaginan dentro de diez, quince, veinte – y no digamos cien- años cuántos sabrán quién fue la primera mujer que ocupó el cargo de máxima responsabilidad en una Hermandad higuereña? Estas pequeñas cosas que cuando suceden nos parecen carentes de importancia, hechos baladíes, a medida que pasa el tiempo se van convirtiendo en eslabones valiosos, en piezas del rompecabezas que es la historia de un pueblo.

EL AÑO QUE VIENE, POR FAVOR, QUE NO FALTE NADIE.

SALUD Y FELICIDAD

イゲラ·ラ·レアル

¹.-Término acuñado por D. Carlos Herrera en su programa de Onda Cero, para designar a los seguidores acérrimos de su programa.

².- Jean Figuier, mayo 2018.

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EN EL LORETO ESPERAMOS

Con la luz de poniente que bien te ves,

Mamaracha higuereña, leona al bies,

referente romero al ir y volver.¹

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la vuelta, orden, seriedad, concierto, plasticidad. En dos columnas de a uno, los jinetes entraron en el Loreto abanderados por el Sr. Correa Márquez, don Luis, precediendo al estandarte que, escoltado por la Junta Directiva,  encabezaba la comitiva de carrozas que seguían la carreta del Patrón de los labradores.

Sembrando para el mañana, cimentando el futuro, alentando vocaciones romeras.

Como si en en el cruce del Loreto existiese una mini rotonda imaginaria, la carreta de San Isidro dio una vuelta, 360 grados, no sabemos por qué. Estarían caprichosos los boyeros o los bueyes o habría un motivo que intentaremos averiguar.

Y la próxima, la recogida, será la última. O no.

イゲラ·ラ·レアル

¹.- Jean Figuier, 5. 2018

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DOMINGO, DÍA DE CONCURSOS Y DESPEDIDA

La noche del sábado al domingo fue de las de candela y manta. Frío pa pará un tren. Las fogatas lucieron en todo su esplendor.

Mientras comienzan los concursos, fotos en la ermita al lado del Santo. Recuerdos para enseñar a los nietos que unos ya tienen y a otros les falta mucho para conocerlos. La juventud también tiene algunas desventajas.

Más cerca:

Comienzan los concursos. Suelta del primer chivo. Corrieron dos chivos y un conejo cruzado.

G A N A D O R E S

Cogió el primer cabrito, Iker Muñoz Esteban, nieto del higuereño por elección, presidente de la Peña Taurina “David Bolsico”, D. Joaquín Muñoz Guzmán.

El segundo cabritillo lo capturó, Jesús Gordillo Conejo.

Y el conejo, mezcla de campo y doméstico, fue para Javier Falero Fariñas.

¡PIÑATA, PIÑATA!

La palabra piñata apareció, por primera vez, en 1737 en el Diccionario de Autoridades de la Real Academia y la definía así: “Lo mismo que olla o puchero. Es voz italiana [pignatta y esta de pinea (pino), por tener la vasija forma de piña.], pero ya muy usada en Castellano.” Hasta 1884, no se precisa más sobre ella al recogerse: “Olla o cosa semejante, llena de dulces, que en el baile de máscaras del primer domingo de Cuaresma suele colgarse del techo para que algunos de los concurrentes, con los ojos vendados, procuren romperla de un palo o bastonazo; de donde provino llamrse de pilñata este baile.”

Visto lo anterior, lo de la romería es una piñata, piñata; al más puro estilo español.

Observa con detenimiento el desarrollo del concurso, una joven que luego deleitaría a la concurrencia, en la plaza del Socorro, con una bella canción para despedir al Santo.

Acabada la fiesta para los más pequeños, cada uno vuelve a su caseta y se apuran las últimas horas de romería. Las seis y media están cerca y se hace corta la espera; hay que aprovechar para dar los penúltimos paseos, a pie o a caballo, comer, beber, charlar, cantar… Para todo y para todos hay en la romería de San Isidro.

Para carnes, las de “El Rubio”↓,

para galgos, los de “La Traílla”

y para gozar de un diluvio,

que lo que llueva sea manzanilla.¹

La Hermana Mayor luce palmito montando a la amazona en silla de cornetas; lleva un bolso vaquero que ahora se llama -por aquello de la moda de los anglicismos- sandwich case (caja de los sánwich). Y en compañía de su pareja, anterior Hermano Mayor.

Un cantecito para ir a montar al Santo en la carreta.

La carreta está preparada para reciber al Labrador.

Al Loreto, que el niño (o la niña) de la Mamarracha parece que está impaciente pues diríase que, volviendo su cabeza, asoma su ojo por entre las manos de la estática leona. como esperando el anual bullicio que los/las ensordece “cuando los trigos encañan y están los campos en flor; cuando canta la calandria y responde el ruiseñor; cuando los enamorados van a servir al amor.”²

イゲラ·ラ·レアル

 

 

 

¹.- Jean Figuier.

².- Fragmento de “El prisionero”, romance viejo de autor anónimo

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¡PRADERA, FELIZ DÍA!… (II)

Permítanme una digresión antes de entrar en materia isidrista. Ha fallecido una higuereña sencilla, trabajadora, alegre, buena madre y gran cocinera que durante muchos años deleitó el paladar de nuestros paisanos con sus creaciones culinarias que eran el complemento ideal para los excelentes vinos de pitarra que elaboraba su marido y que encantaban no solo a los higuereños sino a los de los pueblos vecinos. En su bodega del Socorro, paredaña con la ermita, rivalizaban en entusiasmar a los parroquianos con sus vinos y sus tapas. Éxito total basado no solo en el bebercio y la manduca sino en el buen hacer, la simpatía, la profesionalidad, la educación y el tacto del matrimonio que convivieron en paz y felicidad más de cincuenta años.

Ha pasado a ocupar un lugar cerquísimo de su Virgen del Socorro -ya todos lo han adivinado- D.ª Francisca García Giles, esposa que fue de D. Antonio Calvo Pantojo (“Antonio Marcial”). Que su esposo y sus hijos: D.ª Encarna, D.ª María del Mar y D. Antonio, sus esposos, esposa y nietos, así como demás familiares hagan acopio de resignación y fuerza para sobrellevar tan querida, sensible e irremplazable pérdida.

Descanse en paz

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“Que en la vida y el caballo

todo tiene su medida,

como el hablar lo preciso,

como el beber manzanilla.”¹

 

 

La vaca que trajo al Santo

camina ya a la pastura

y la ambulancia, entretanto,

cierra la romería sin premura.²

イゲラ·ラ·レアル

¹.- Filosofía campera, Rafael Peralta Revuelta. El poema completo:

Camisa de tela blanca, 
chalequillo y guayabera 
y botos de caña alta 
con pantalones de vuelta. 
 
 Zahones filigranados 
con el arte de La Puebla 
y “pa orientá” a mi caballo 
espuelas con siete estrellas.
 Las acciones en su punto, 
la cincha que esté “ajustá”, 
la muserola en su sitio
 y en su punto la “barbá”. 
 
 Que en la vida y el caballo 
todo tiene su medida, 
como el hablar lo preciso, 
como el beber manzanilla.
 Son las costumbres más nuestras, 
los gestos de un caballero, 
que al buen jinete se ve 
hasta al quitarse el sombrero.

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¡PRADERA, FELIZ DÍA!… (I)

[…] hoy en tu verde triunfo tendrán mis sueños vida,

respiraré tu aliento, me bañaré en tu sol.¹

“En las tranquilas aguas de tu dulce laguna

contemplaré dichoso el rostro de mi amor

mientras mi caballo bebe ajeno a nuestro ardor

y, luego, pasearemos hasta mirar la luna.”²

“El árbol viejo calla,

no tiene hojas,

pero tiene un misterio

que da otra sombra.”³

Para que nadie se pierda.

Las Hermandades de Ntra. Sra. de Flores, de Encinasola, y de Ntra. Sra. de la Aliseda, de Cumbre de San Bartolomé, vinieron a nuestra romería a confraternizar con los higuereños y su Hermandad de San Isidro. He aquí a sus representantes. 

Vienen abriendo camino, despejando y anunciando. Se les unió un buen mastín que tendría ganas de romería.

Tras los heraldos, el ruido; el que tira los cohetes; que, como cada año, no es otro que el especialista en artilugios proyectables, el Wernher von Braun de la cohetería que los lanza con tirabuzones: D. Antonio Perera Domínguez (X).  Por la izquierda, un forastero con sombrero, don Antonio Chacón Romero, portaestandarte; el portacohetes/aprendiz  y D. Ant.º Miguel Hernández Águedo.

La carreta del Santo se aproxima a la intersección con la carretera de Encinasola en donde la esperan las Hermandades forasteras que, durante la misa, harán una ofrenda floral a S. Isidro. Son recibidas y cumplimentadas por la H. Mayor.

Una vez superada la carretera, todo es autopista hacia la ermita.

イゲラ·ラ·レアル

 

 

 

 

 

1.- "Del campo", Rubén Darío
2.- Jean Figuier
3.- "El árbol viejo", Francisco Pino. La segunda estrofa y última:"El misterio es el cielo,/
     ponte debajo,/la esperanza es la sombra/ del viejo árbol." En este caso, no hay sombra.

 

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DESPEGANDO DEL SOCORRO

Con poco público y escasos caballistas, pues la mañana no estaba para muchos alardes; con puntualidad inglesa y con un calabobos que empapaba a los desparaguados, salió rauda y veloz la comitiva buscando Cristo, Ayuntamiento y Loreto para llegar cuanto antes a la dehesa.  Atrás quedaba, aguardando la vuelta, la Virgen del Socorro.

Plásticos, chales, chalinas, mantones, mantoncillos… protegían de un biruji que tersaba el cutis. Mucho tractor y poca tractoria. No faltaba el buen humor y la alegría. Vean las carrozas que salieron del Socorro.

La juventud, valiente y, además, como le harán descuento en la botica, no teme a los resfriados primaverales. Caballos pocos, pero bien avenidos. Algunos llegaron un poquito tarde.

Una pareja rezagadita.

Al binomio protagonista de la foto siguiente le podríamos aplicar la estrofa de la canción “Fina estampa” que Chabuca Granda dedicó a su padre, don Eduardo, y que reza así:

“Fina estampa, caballero;
caballero de fina estampa […]”

La madurez tiene mucho que enseñar y hay que aprovechar sus conocimientos y experiencias que, a diferencia del pelo, no se pierden con la edad.

Un trío mixto que cierra filas dejando el Socorro solo, fané y descangayao como dice el tango; salvando las distancias, naturalmente.

Y de aquí a “La Zarzuela”, pasando por el Loreto para que vean que por allí han pasado, pero no estaba la mañana para reiterados remojones.

Y con esto y un…  buen y forrado chubasquero nos fuimos a verlos entrar en la dehesa.

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AGUA, FRÍO, DEBUT, PARAGUAS, DEDICATORIA, RECUERDOS …

ANTE TODO

Este año, tamborilero. “Ramón de Cumbres Mayores” fue el encargado de poner música a la húmeda y fría mañana del sábado de romería. Los cohetes no podían faltar, contrapunteando la melodia de la flauta y el tamboril.

Tras un largo y variado recorrido por el pueblo, incluyendo la visita a la residencia de ancianos, se pasó a la casa de un gran “isidrista” -integrante de varias Juntas Directivas- que, desgraciadamente,  no puede ser romero este año pues se está recuperando favorablemente de una enfermedad que lo mantiene lejos de los caballos y del camino. D. Pablo Pacheco Perera.

En su honor y para su motivación, el Sr. Ramón interpretó una bella pieza.

También un recuerdo muy especial para otro “isidrista” de pro que, año tras año, acudía con su noble y dócil yegua o con su pollino o con ambos a la romería.

He ahí a D. Pablo Falero Domínguez que está pasando por un pequeño bache de salud del que, más pronto que tarde, saldrá para retormar su condición de romero recalcitrante.

A ambos, nuestros más sinceros deseos de su pronta recuperación y ánimos para no cejar en sus anhelos de vuelta.

Al pan nuestro de cada día, también le hicieron un pequeño homenaje, dedicándole una matiné.

A esta romería no han traido bueyes para llevar al santo a “La Zarzuela”, lo han transportado dos bueyas. Perdonando el palabro, más digno de políticos moennos, queremos decir, como ya han entendido, que eran dos hermosas -por lo grande- vacas.

 

 

 

 

 

 

Tomen nota de lo que sigue para que lo tengan presente en la posteridad. Este año, por primera vez en la historia de nuestra villa, una mujer ha regido los destino de una romería y, por tanto, rige los de una Hermandad. Nunca jamás una dama había sido Hermana Mayor de ninguna de las Hermandades higuereñas. Las mujeres y la juventud al poder. Le cabe el honor a doña Rocío Perera Torrado (X). Largo mandato y éxitos, de los que el primero ya ha pasado al leer estas líneas.

Protagonistas, los paraguas. Realzaron el encanto de las mujeres higuereñas en un día plomizo, lluvioso, desapacible y triste.

Cerramos el desfile de paraguas con el famoso “Niño del Socorro” que en su hábitat natural  -“EL Socorro”- está feliz y contento, cosa connatural en él aún fuera de su barrio; largo en años, pero joven en espíritu. Le acompaña, a la derecha, don Manuel Carrasco Chacón.

A falta de paraguas, bueno es un dintel por estrecho que sea. Y si no hay paraguas, a cuerpo limpio que el agua no mata, pero espanta.

Se coloca la carreta para recibir al Santo y emprender, un año más, el camino de la dehesa.

Contra viento, gotera y frío, la familia romera aguanta acompañando, arropando y alentando al padre, D. Pablo Perera, hasta la salida del Patrón hacia su ermita campestre.

イゲラ·ラ·レアル

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